Los cancilleres de ambos países se reunieron en la frontera común para reactivar un vínculo interrumpido desde la dictadura, con la agenda económica como punto de partida y la demanda marítima boliviana todavía sobre la mesa.
Medio siglo sin embajadores en Santiago ni en La Paz parece empezar a quedar atrás. En abril, los cancilleres Francisco Pérez Mackenna, de Chile, y Fernando Aramayo, de Bolivia, se encontraron en el paso fronterizo Chungará Tambo Quemado para dar inicio a un proceso que busca restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países, suspendidas durante cinco décadas.
Cómo se llegó a la ruptura de 1975
Para entender la magnitud del gesto, conviene repasar la historia. Chile y Bolivia rompieron relaciones diplomáticas formales en 1975, cuando Augusto Pinochet y Hugo Banzer Suárez no lograron acordar una salida soberana al mar para Bolivia, país que perdió su acceso al océano Pacífico durante la Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX. Desde 1962, con la excepción de un breve intento de acercamiento entre 1975 y 1978, ambos países funcionan únicamente con relaciones consulares, aunque el comercio y la migración entre ellos jamás se detuvieron del todo.
Dos gobiernos nuevos empujan el mismo objetivo
El actual acercamiento no es casualidad y coincide con dos cambios presidenciales recientes: la llegada de Kast a la presidencia de Chile el 11 de marzo y la asunción de Rodrigo Paz en Bolivia, en noviembre del año pasado. Según información entregada por la Cancillería chilena, desde el inicio de ambos mandatos se trabajó de manera reservada para construir una agenda que permitiera reconstruir la confianza entre los dos países, antes de hacerla pública.
En ese sentido, Aramayo calificó el encuentro fronterizo como un hito fundamental dentro del camino hacia el restablecimiento pleno de las relaciones, mientras que Pérez Mackenna insistió en la necesidad de mirar hacia adelante sin dejar de lado los temas históricos que todavía generan sensibilidad entre ambos países.
Los acuerdos concretos que ya se firmaron
Más allá de los gestos simbólicos, la visita dejó avances medibles. Se firmó un acuerdo de servicios aéreos orientado a mejorar la conectividad entre Chile y Bolivia, y se restableció el Mecanismo de Consultas Políticas al más alto nivel, una instancia que permitirá dar continuidad al diálogo bilateral en los próximos meses. También se abordaron temas de coordinación migratoria y de lucha contra el crimen organizado en la zona fronteriza, mientras una delegación de empresarios chilenos viajó junto a los cancilleres para explorar oportunidades de inversión en territorio boliviano.
La aspiración marítima sigue presente
Ahora bien, el buen clima político no borra el reclamo histórico de Bolivia por un acceso soberano al Pacífico, un tema que ha marcado la relación bilateral durante más de un siglo. Aramayo señaló que su país espera concretar la reanudación diplomática plena durante este año, apostando a que la relación económica (en particular, el uso de los puertos chilenos por parte del comercio exterior boliviano) siga fortaleciendo la confianza entre ambos gobiernos, sin que eso signifique renunciar a la demanda marítima.
Lo que viene ahora es observar si este primer acercamiento se traduce en pasos formales, como el intercambio de embajadores, algo que no ocurre entre ambos países desde hace más de sesenta años.
Fuentes consultadas: Infobae, Cooperativa.cl, La Nación Paraguay